martes, 1 de marzo de 2016

                                                   



                                                         ¡BAJEN LAS ARMAS!

El grito de Pocho Leprati vuelve a escucharse como una pesadilla. Esas dolorosas palabras, las últimas de este guerrero inmortal, se escuchan a ritmo de cumbia en nuestros barrios celebrando que Dios siempre manda angelitos alados en bicicleta a socorrer a sus hijos más desprotegidos. Nadie olvida que ese episodio aconteció en ese momento bisagra de la guerra del 19-20 de diciembre del 2001, una Argentina demolida a golpes por el Neoliberalismo de las bestias.
El gobierno de globos amarillos y choluloanestésico de Mauricio Macri, arrasó en 50 días con los pocos derechos conquistados por este pueblo sufrido y va por más. No es una casualidad que las fuerzas de seguridad que nunca fueron democratizadas disparen a mansalva contra pibes de una murga de la villa 1-11-14. No es difícil azuzarlos, los milicos de azul verde o amarillo, se soban rápido con los más pobres. Macri, con sus fuerzas parapoliciales porteñas persiguió a los hermanos en situación de calle hasta cansarse cuando era Jefe de gobierno de la Ciudad. Un par de causas judiciales demuestran su inhumana osamenta. Degradante de la especie sapiens en toda su magnitud. “La revolución de la alegría” de los banqueros y los ricos mandó reprimir a los pibes de un barrio populoso del Bajo Flores mientras preparaban los festejos de una de sus pocas alegrías. Las murgas de carnaval, desde hace algunos años, volvieron a ser una expresión barullenta del pobrerío que muestra con sus luces propias, la impronta festiva de sus castigados cuerpos. Los mercenarios dispararon sin piedad, las Balas de gomas lastimaron a muchos pibes y grandes que fueron hospitalizados en medio del griterío insensato del Goliat reprimiendo a David. Todos sabemos que para reprimir no hace falta una razón. No es exactamente la razón que acompaña a esto actos despiadados de mesnaderos mandados por la célebre ministra reducidora de salarios de trabajadores y super especialista Estrella en Seguridad. En esta nueva guerra los pobres, los insanos del Borda, los sin techo, los cada día más grande lista de hermanos sin laburo, los pibes, están a la buena de Dios ante el silencio insolente de aquellos que tienen más poder para detener esta locura.
Que estos insensatos hagan razzias tirando para todos lados con la excusa de descargar sus armas en gente que no tiene derecho, que las balas de goma tiren sobre indefensos chicos buscadores de su propia alegría, que funcionarios de diente voraces celebren que con esas balas se atacó a la narco-murga infantil, que el silencio de referentes sociales, políticos y religiosos se haga cómplice del nuevo genocidio de la cúpula panquequera, no es tan siniestro como ver las palmas de las manos de la egoísta clase media que sigue aplaudiendo mientras el país se transforma, cada día más, en un circo romano. Eso incluye al mamarracho de los Jerarcas de la Iglesia, que no son más que individuos desclasados que no se reconocen en sus hermanos pobres. 
Sufro, amigos, de Coulrofobia. Es el miedo irracional a los payasos. Mi miedo es que nos acostumbremos a las gansadas de Macri y amantes políticos ridiculizando a la Pachamama desde sus cómodos barrios privados. Pero mi esperanza está en que, la cara injuriada de estos chicos, guarde en la memoria estos actos desgraciados, y nos iluminen, no se cansen de enseñarnos, que otro carnaval siempre será posible. 

martes, 4 de agosto de 2015

                           EL EMBRIÓN NO ES UN SER HUMANO




                Siglos de debates nos traen a clarificar algunos elementos que, por cierto, son polémicos pero no pueden seguir nublando nuestro debate como Comunidad religiosa. Cuando a comienzos del siglo XX se pontificaba que “la vida se inicia en la concepción” no existían las herramientas que hoy poseemos para discutir este tema: no había conocimientos sobre la Biología molecular, no había claridad sobre marcadores ni receptores, no se sabía el mecanismo íntimo de la reproducción que recién se clarifica en el modelo doble hélice en la década del 60, no se sabía bien la fisiología de la génesis fetal, menos aún se conocía nada sobre la genética dinámica que hoy muestra singulares progresos. Cuando algunos eticistas plantean que “potencialmente” un embrión es un ser humano lo postulan desde  paradigmas antiguos, aristotélicos, que hoy ya pueden ser superados por grandes maestros de la sospecha y algunos diletantes peligrosos que desde la Teología han intentado hacer un mano a mano con la Ciencia como el célebre y perseguido  Bernard Haering.

                De antemano, hay una distancia enorme entre un embrión fecundado y uno implantado, no sólo en tiempo y espacio sino en características fisiológicas que hacen de este último un verdadero eslabón en la contingencia del origen fetal. A partir de la implantación todo el útero organiza la nutrición y revoluciona la tocofisiología en forma cuasi irreversible. El embrión errante, no implantado, circunvalando territorio, no será nada y, necesariamente será expulsado por los genitales externos. Sin duda, el embrión anidado, es lo que más puede acercarse al paradigma de la Vida mientras el otro no es más que una unión celular fracasada como hay millones en el organismo pluricelular. La Medicina reproductiva nos enseña que solo una minoría llega a implantarse. En ese mismo estado, estaría el embrión implantado en el tubo de ensayo, el famoso in vitro. Es imposible llamarlo o darle características humanas. Nadie dice que esos ensayos no tengan un código de ética. Esto es imprescindible y es el ABC de cualquier experimentador por lo que está fuera de discusión en términos científicos. El debate es a qué llamamos Vida. Pues bien, para mi universo teológico filosófico el embrión de ensayo no puede llamarse Vida bajo ningún concepto. Por lo tanto, debería ser utilizado para ser pesquisado, usado en investigación  para ver indicios de enfermedades genéticas, congelado, rebanado y, para mucha ciencia avesada, podría ser cultivada para generar nuevas células donde hay tejido muerto. Los manuales de Catequesis tradicional suelen ser dogmáticos en este sentido. Pero, a mi modo de ver, llamar Persona a una célula es tan inconsistente como llamar Dios a una hoja llena de clorofila.
                   En la Argentina, se renovó este debate ante el advenimiento de nuestro nuevo Código Civil hoy plenamente vigente.
                   El inicio de la Vida es un debate fascinante. ¿Cuándo realmente podemos decir que estamos en el camino de una persona y sin retorno, y no pecar de obtusos ni tampoco ser condenado en el confesionario del cura del barrio?. Evidentemente la vida comienza en el “seno materno” como siempre lo hemos sabido,  por lo tanto no podemos tener, inhibiciones con todo lo que acontece en la topografía extrauterina aunque será necesario legislar para que haya claridad en la experimentación necesaria.  En cuanto a Derecho se discute sobre el mismo tema:  las legislaciones más rígidas, como la británica, toman, como criterio para definir el comienzo de la vida humana, el mismo que se toma para definir su final, es decir, la presencia o no de actividad cerebral: cuando cesa la actividad cerebral, se considera que la persona está muerta; en el caso del embrión, el inicio del sistema nervioso tiene lugar en el día 14. Tomando esos momentos paradigmáticos, podríamos volver a algunas discusiones que obsesionaron a nuestros filósofos y teólogos:
                La animación:  Negamos el preexistencilismo platónico que acuñaba la existencia previa del alma antes de ser infundida en el cuerpo.  Negamos lo que siglos más tarde, San Agustín propondría: el alma es engendrada por el padre al mismo tiempo que el cuerpo, o la animación simultánea con el cuerpo propuesta por Alberto Magno. Un poco más interesante es lo que concluyera  Tomás de Aquino, que la animación es sucesiva y tardía a la formación del cuerpo de cada ser humano. Estos conceptos, expuestos en su Summa teologica, predominaron en los siglos posteriores. Fue recién en el siglo XX cuando los documentos pontificios impusieron que el alma de cada ser humano es creada por Dios e infundida en su cuerpo, ya sea en la misma concepción o en el estado embrionario. Este argumento y los posteriores tomados por Pio XII ensamblaron este tema con la lucha contra el aborto cuando entendemos es una manera de direccionar un tema ampliamente controvertido. La animación se podría definir como el momento en que “el alma toma domicilio en el cuerpo”, cuando el sistema nervioso empieza a vibrar porque sus neurotransmisores comienzan a comunicar, cuando comienzan a surgir las ondas cerebrales que informan como un radar que algo ha comenzado a “moverse” en el mundo. Antes de eso hay un evidente silencio fisiológico que no puede ser confundida con la cadena embriológica en cascada que lleva a tal momento.
                  La manipulación celular o pluricelular jamás puede ser condenada. Esa filosofía llamada naturalista, no reconoce siquiera la ciencia, actividad no dogmática y arreligiosa por excelencia. Diría Bruno en la Hoguera “en el fondo, ustedes saben que la idea, es intangible, eterna, divina, inmaterial”. Querer enfrentar la Ciencia y la fe nos retorna a etapas jurásicas que retrogradan a la propia religión a manuales que nadie se animaba a vivir. Si negáramos los bienes que nos traen las maniobras de las células totipotenciales estamos negando a futuro la posibilidad de reproducir tejido sano donde los tejidos han desarrollado lesiones irreversibles. Tal estupidez desde ese enfoque debería negar el trasplante de órganos ya que se manipulan tejidos en forma tremendamente invasiva.

                El biologismo en la Iglesia Católica: El genetista francés Jerome Lejeune en 1959 descubrió que el Síndrome de Down, la trisomía del par 21, se originaba en la concepción, cuando se redistribuían los cromosomas maternos y paternos. Él preconizaba que ya era un enfermo en el momento de la concepción, observando que su genoma nuevo traía la información de esa enfermedad. En esto se basó para impulsar en 1973 la Declaración de los Médicos de Francia contra el aborto legal. "En todo momento de su desarrollo el fruto de la concepción es un ser viviente, esencialmente distinto del organismo que lo acoge y lo nutre", expresaba en aquel momento. Al revisar el problema del momento de la animación, Lejeune demostró que las hipótesis de San Agustín y de Alberto Magno, que el alma se inserta en el nuevo cuerpo viviente en el momento de la concepción tenían una base científica. Postulaba, si un embrión está enfermo en el momento de su concepción debe ya tener una alma. Por tanto la animación debe ser instantánea, conjuntamente con la formación del cuerpo. Estas ideas contra el aborto fueron captadas por el Vaticano en su Declaración de 1974 sobre el aborto provocado. Sin embargo, en esa fecha Roma no se pronunció sobre el momento de la animación y dejó la controversia secular sin respuesta. Recién en 1994, la Iglesia acepta la animación espontánea, como respuesta apologética ante los debates sobre el aborto que acontecían por todos lados y basado en la experimentación mendeliana que estatuye que todo ser humano estructura su genoma en el periodo de la fecundación. Este verdadero dogma científico (sic) dio los argumentos a la Teología para cerrar  el debate sobre el inicio de la Vida. Sin embargo, a nuestro parecer, ese biologismo exagerado, una especie de naturalismo molecular, es la contracara de las fecundas reflexiones sobre la Vida misma. El genoma no es la vida ni por acaso. Es información sobre la futura persona que se codifica en complejas uniones de bases nitrogenadas. Podrá ser uno de los principios de la Biología Molecular pero me gusta pensar en todas las posibilidades: Podría ser el origen del feto, podría ser expulsado por ineficiente, podría ser guardado bajo ciertas condiciones o podría generar nuevos tejidos en brillantes investigaciones. Si pensamos en el embrión-fecundado-anidado-nutrido y formando tejido nervioso, recién podríamos hablar de Vida, chispeante, movilizante, fantásticamente armada, y ya habremos superado el secuestro científico de este tema que ha hecho la Biología y la Teología Conservadora.

miércoles, 10 de diciembre de 2014


DERECHOS HUMANOS EN AVELLANEDA
Una fecha como 10 de diciembre merece una reflexión especial. Primero felicitar a todos los que, en silencio, la pelean como pueden, desde abajo, ayudando, solidarizándose, haciendo parte y comprometiéndose. La actual coyuntura política local se ha adueñado del tema y se posiciona como la única palabra. Sesga traccionando hacia los crímenes del pasado en forma de homenaje, levantando monumentos y pintando, pintando mucho. La utilización de los derechos humanos en Avellaneda como simple slogan de campana impresiona por su rayana subestimación de la memoria popular.  Por si hace falta aclararlo, hemos adherido  a la Carta del grupo de curas de la opción de los pobres que exige mayor claridad sobre los crímenes de la dictadura: los que tienen información deben darla, los que tienen archivos deben exponerlos, los capellanes que han torturado no pueden pertenecer a la institución impávidamente. En fin, desde el lugar en que escribimos, no hemos descubierto el tema del pasado con el frio spot de la CEA con las Abuelas. La hemos peleado siempre y hemos sufrido de tremendas persecuciones por causa de ella. Y si hay alguna duda, se puede desarchivar sin problemas. La costumbre de decir que esta crítica hace funcionalidad a la derecha es propia del tilinguismo que hace militancia desde Puerto Madero. Posicionados, entonces, es bueno recordar que la declaración universal sostiene el cuidado de la vida en todas las direcciones, que ha sido una de las conquistas mayores de la humanidad, que nos compele a luchar por un mundo donde se respeten esos derechos y que nos coloca a todos como vigilancia y testimonio de esa vigencia.  En nuestra ciudad, la política es el mayor problema. Nos hace falta salud, educación, comida, vivienda digna, agua potable, defensa ante contingencias, lugares seguros de delincuencia, defensa contra el narcoterror en los barrios y a todas esas opciones se nos suele responder ´estamos trabajando´ . La ignorancia y la mirada pasiva del estado municipal ante esos problemas son claramente violaciones al deber elemental del cuidado de la vida. Su preocupación por el maquillaje de la ciudad, el pintado verde, el clientelismo panegírico, el favoritismo de asociaciones cercanas es una imagen patética de un Estado centralizador que sigue atropellando a cualquier costo. El problema de la Inseguridad es un capítulo aparte, complejo, que el Estado no puede eludir indefinidamente. Avellaneda está llena de víctimas de una violencia inhumana e interminable. Depredadora, atroz, con secuelas a familias a quienes jamás se le regalará un mañana diferente porque sus vidas se han truncado definitivamente con la perdida de sus seres queridos.  El invento de la Poli Municipal es una apuesta al vacío que genera detracciones oportunas. Hace décadas que se quiere controlar una institución que viene corrompida desde su raíz. Será posible que la solución sea local cuando se ha visto su conexión con todos los colores de crímenes en el conurbano? No es una forma de generar más áreas liberadas bajo control de patotas policiales que tendrán mayor impunidad por su poder local en un distrito donde los comisarios abren la puerta de los fiscales como si entraran  a su casa? La gente que dirige esas instituciones armadas es idónea por decreto o han hecho alguna formación acorde? Hay alguien que controle a los poderes en Avellaneda o estamos a la buena de Dios? Lamento incomodar con estas preguntas pero se me ocurren oportunas para un día de los derechos humanos. A toda figura consorte que asiste este mismo triste panorama, y tiene poder, y se enriquece, y no hace nada, es bueno recordarle aquella frase de José Martí que dice: ´asistir mansamente a un crimen es lo mismo que cometerlo

viernes, 13 de junio de 2014

                                   PAULA    

El caso pasó y pasará desapercibido en medios de tantos mundiales, indagatorias, santificaciones papales, ascensos de clubes y otras malas yerbas de nuestra patria fashion. El cuerpo de Paula Gimenez se encontró en el basurero del CEAMSE, un lugar demasiado común para los pobres, con demasiado olor a fosa de descartables. Atrás de lo macabro de esta historia evidentemente se encuentran otros temas: el lugar que tienen las personas en situación de calle en la pulcra y docta Buenos Aires, la naturalización escalofriante de aquellos que ven a una persona durmiendo en un contenedor, tapándose del frío y solo atinan a llamar por handie, y se van,  y la que más altera mi sueño es el hecho de pensar que era una enferma psiquiátrica que estaba abandonada a la buena de Dios. Ese cóctel me duele, me moviliza enormemente y quisiera compartirlo con la querida Comunidad de Santa Cruz cuyas fronteras  son cada vez más atrevidas.
La otra Buenos Aires, la de los que turistean solo en Constitución y Retiro, ve con zozobra a quienes han declarado la guerra hace tiempo a los locos. La escandalosa persecución de los combatientes del Borda ha sido, lejos, el evento más trágico desde que se inventó el halopidol. Dejaré a un costado el tema libre de la situación de Campo de Concentración del Borda, Moyano, Tobar y otros privados sólo con mejor apellido. Que tengan mejores aerosoles no significa mejor status.  Todos los conocemos y forman parte de nuestro escenario pendiente, desde siempre. Crecimos viéndolos derrumbarse. También crecimos soñando que el mundo podría ser alguna vez más Colifata y menos Cuerdoso. Me refiero al hecho de que hay una lógica perversa en el cierre de los hospitales públicos para pacientes en situación de genocidio social.
En un Congreso reciente se habló sobre los logros argentinos en des-manicomialización, palabra tan larga como insólita. El planteo es tan antiguo como el psicoanálisis y reagudiza cada vez que los modelos hegemónicos en temas de salud se asocian a poderes autoritarios fundamentalistas. Es verdad que quisiéramos que todos estuvieran fuera del manicomio, que estuvieran con sus familias, que el Estado los apoyara, que la sociedad los aceptara y les diera trabajo. Pero, ¿esa es la realidad? ¿Esas fronteras están ya superadas? Lo que vemos de verdad en el ataque hacia las instituciones neuropsiquiátricas donde viven los pobres más pobres es un ejercicio de gran intolerancia bajo el discurso progre de la inserción social. La verdad de la milanesa es que los locos en Buenos Aires vagan por las calles, comen bajo los puentes y duermen en contenedores tapándose con diarios.  Esa es la historia de Paula y de miles de diagnosticados en instituciones que son cómplices de ese descarte. Un director de un hospital ante mi insistencia de internar a una paciente que vagaba en la puerta de un templo, alucinando protozoarios, me contaba de las bondades de la des-colifación en París. Intenté recordarle dónde estábamos y seducirlo con el argumento del desprecio que sentimos cuando las personas son educadas y manipuladas bajo paredes y celdas pero que también creía en la inmensa creatividad del Estado Wellness, y admiraba a hospitales públicos donde hemos visto nacer personas ingeniosas como Carrillo, Mazza o Sanguinetti. Igual, pontifiqué no entender qué significa que no nos hagamos cargo de los pacientes o cuál rating estábamos logrando mandándolo a la calle. Trascartón, los 90 del hambre nos ha dejado una gran secuela en la salud mental, grandes heridas se han plasmado en las neuronas de nuestra gente logrando altísimas tasas de  discapacidad.

La tilinga dirigencia porteña con la complicidad de los grandes oligopolios médicos y farmacéuticos tiene una concepción de la atención de salud mental comparada a hacer marketing del tomate. Seguimos siendo un gran laboratorio neoliberal donde las personas no parecen valer y donde la fría ciudad nos muestra a las víctimas con insoportable desnudez. Paula somos todos, un número cruel, una estadística no mostrada, una familia que llora sin consuelo, flashes de cámaras fugaces y muchas, muchísimas miradas hacia el otro lado. Todos nos tendremos que hacer cargo y rendir semejante examen que siempre hemos aprobado zafando: la vida de los hermanitos y hermanitas que recorren descalzos, sin frazada, la ciudad de tan desgraciado realismo mágico.

sábado, 12 de abril de 2014

CHEMIN DE CROIX



Était Mars, après-midi  quand je l'ai rencontrée . Était mon premier voyage a Toulouse . Je rentrais en cherchant  l'histoire de Léonie et Cathie  pars que  j'étais tellement choqué depuis ma jeunesse . J'ai été accueilli à la gare avec Janine , une amie de générosité singulière et  implacable . Traité son austère auto guichet automatique pour atteindre Mirail . De là, il était toute amitié . Pur , authentique, profonde , d'amitié éblouissante . Nous avons eu le temps de rencontrer et re - rencontre . Rire , pleurer , réfléchir, célébrer la messe em maniere sui generis , rêve haut , voyager. J'ai rencontré tous les amis de son ordre du jour. Et j'ai eu l'occasion de se plaindre de l' amour non partagé de la Mission de France , une plaie toujours ouverte . Ainsi, un jour on ai arrive á Lamotte , nous avons traversé les jardins et disait des années de gloire qui ne sont pas nécessairement le plus heureux . Elle  était général  quand les religieuses on disparu en Argentine . Une histoire qui la a mis des centaines de marches et de commandes partout, là-bas et à Paris , les lettres aux papes et des cardinaux , et un suivi détaillé de l'histoire triste sud- américaine . Je peux honnêtement dire que elle était, a la epoque, la unique personne qui exigait   justice ancore . Alors que ses coéquipiers croient aux forces de phrases , elle a invoqué la justice partout . C'était la raison de sa vie quand je l'ai rencontrée . Intensément J'ai adoré la structure de cette femme avec tellement d'histoire et une telle conviction ! Conviction signifie pas la sécurité , les actes et les paroles signifiaient que vécu dans la chair . Elle m’ enseignait  le français pendant   " le chiffon rouge" presque comme une sorte de français Passion . Elle m'a appris les particularités de spécialités françaises . J'ai aussi eu le temps de chanter « la maladie d'amour » comme un signe de nombreuses épopées que toute femme pouvait sentir en regard sa taille et de la vie morale .
Lourdes est un chapitre distinct . Je n'avais jamais m'arrêter dans les gravures et rarement pratiquée dévotions , je me suis arrêté à envahir la soif irrépressible au ruisseau . Ce n'était pas seulement un sanctuaire . C'était un endroit dans le monde . Nous nous sommes plaints de l'énorme image du fondateur de l'Opus dans la plupart Eglise . "  saint por quois , " nous l'avons dit en complicité rare . Ce jour-là , nous sommes allés au chemin de la croix et c'était un moment spécial que je n'oublierai jamais . J'ai compris  toute leur vie , leurs peines , leur douleur personnelle , un profond regret . J'ai pu mesurer la structure humaine et comprendre pourquoi encore debout . Cette visite inoubliable, confessions et les espoirs , sont les plus beaux souvenirs que j'ai de lui et prendre une éternité . Lors de l'examen des «apparitions» c'est le cachot où la famille de Bernadette a vécu . Il compris pourquoi certaines apparences sont si importants pour le pauvre de Dieu . Et pourquoi vous êtes toujours contaminé par sa dure réalité .
Teresa , que la bonne personne au milieu de tant de confusion ! . Je me souviens de la lettre que j'ai envoyée Calcagno expliquant que les religieuses étaient absents guérilla et en disant que le nonce a tout, y compris jouer au tennis avec des dictateurs . Comme vous en colère ces expressions terrifiantes de monde masculin ! .
Je ne pouvais pas aller en France depuis la dernière fois que nous avons rencontré Languedoc . Car ici était de continuer à garder l'écriture d'histoires à raconter . Et ce n'est pas toujours facile dans le milieu de la persécution et des incertitudes . Fut un temps difficile pour quelqu'un qui n'est pas utilisé pour choisir la solution de facilité . Nous ne pouvions pas parler de la pomme de terre argentine , nous avons été les questions en suspens et de nombreux poèmes non divulgué. Nous étions un peu de la France sans le savoir. Je dirais très égoïstement , Teresa , n'oubliez pas de prendre soin , n'oubliez pas de me guider . Nous devons traverser plus de routes et d'autres questions en suspens


A LA ABUELA, EN AQUELLA FIESTA INOLVIDABLE DE SUS  95

Estás más joven que nunca, una gran bendición que está muy por encima de los pequeños dolores de la edad. Esta multitud de hijos, nietos, bisnietos y tataranietos comentan: Se dice que fuiste la más hermosa de tu tiempo y nos encanta escuchar cómo fue esa gran novela de tu vida. Tienes la suficiente instrucción que te dio tu época. En el país corrió dolor y sangre, inclusive la guerra, demasiadas penas quedaron atrás, algunas bien sepultadas y otras, como la pérdida de Juan y Ofelia que siempre estarán en nuestra memoria. Cargaste toneladas de esfuerzos, partos solitarios pero fecundos, trabajos manuales y lavados rústicos. Viste nacer el sol todos los días. Con la harina que has amasado podría hacerse un banquete universal. Criaste personas ajenas. Criaste gallinas y ganado y ni siquiera a ellos dejaste que el frío amenazara con helarlos. Quince veces quedaste grávida, y pariste a nuestros padres y madres. Esa es la fiesta inolvidable e interminable a celebrar.
No sabes mucho del mundo complicado. No entiendes de política, ni de economía, ni de literatura, ni de filosofía, un poco de religión. Y lo bien que haces en no preocuparte por esas cosas de desafortunados y tristes. Heredaste palabras prácticas, un vocabulario elemental, gestos fundamentales. Con eso hiciste feliz a varias generaciones. Siempre fuiste sensible a las tragedias y desgracias que te fueron compartiendo, las bodas a las apuradas y a las informaciones de los que torcieron el rumbo.
Querida abuela. Nadie sabe si tienes grandes odios, es evidente que por motivos que sean, no te quedan ni los recuerdos ni las marcas de esas malas heridas del corazón. Nunca nos transmitiste esas cosas que pesan a lo hondo de la Vida y que a muchos no nos deja ser felices.
Vives. Y eso no es poco. Nos haces descubrir que Vivir es un hecho más importante que la edad. Vivir es seguir, vivir es continuar a pesar de todo, vivir es no dejarse morir. Nos quedan dudas si todos podemos decir lo mismo. De hambres y necesidades sabes lo que la vida te enseñó en su implacable devenir. Muchos quisiéramos superar los años con tu entereza. Tus ojos marrones, tu alegría insolente y tu mundo agraciado. Tu risa, pocos reímos con esa naturalidad.
Te tenemos delante, y quisiéramos entender este idioma que, la locura de la vida nos esconde, estamos a tiempo de aprender. Somos de tu carne y de tu sangre, pero nos falta aún consumir toda tu gran historia. Historia de éxitos invisibles. Invisibles como la valentía, la simpatía, la voluntad. Viniste a este mundo y no te has preocupado por saber qué es el mundo. Llegas a este punto, y el mundo es aún para ti lo que era cuando naciste: una interrogación, un misterio inaccesible lleno de buenas noticias. Tal vez porque tu vida siempre fue austera, casa humilde de techo simple, suelo de tierra apisonada. Solo hace pocos años pasaste a la necesaria pequeña mayor comodidad para sobrevivir al duro viaje del abuelo Fausto a la Casa del padre Dios .
Estamos hoy para apretar tu mano callosa, acariciar con nuestras manos tu rostro arrugado y tu cabello blanco.Fuiste hermosa y sigues siendo encantadora. Esa hermosura es lo más cercano al Dios de la Vida que tenemos entre nosotros.
Un homenaje de verdad se hace en vida querida abuela, no hacemos más que cumplir con nuestro deber 

Gracias por rescatar este texto, en el día en partiste a la "tierra sin males" con tus 97 tremendos años.

viernes, 21 de marzo de 2014

                       CRÓNICA DE UNA REUNIÓN


Finalmente un día de marzo, el Intendente Ferraresi me recibió en su despacho.  Llovía a cántaros, afuera la ciudad se empapaba y las canaletas obstruidas provocaban los infelices desbordes de los Esteros de Avellaneda, como siempre, como nunca.  Sonrisas plastificadas nos recibieron en la puerta hablando tonterías propias de la lista de zonceras preparadas.  El despacho deslucía de papeles sin gracia y gestos  demasiado trabajados para una reunión conseguida a fuerza de históricas barricadas. El hombre no movió un músculo de la cara, miró al adversario como el policía Javert de Los Miserables, cargado de sanguínea venganza. Sólo ensayó tibia amabilidad ofreciendo algo como café o agua. Y después de ubicados cada uno en su lugar de honor, obispo y Capellini mediante, lo tuve frente a frente, para un duelo desigual donde se agregaban chicanas, amenazas, mentirillas impiadosas y presiones de ultratumba venidos de todos lados.  Expliqué las razones en mi acostumbrada brevedad patológica, pero aclaré que la situación era “terminal”, que los dos años aguardando un diálogo complicaba todo, que no era el Envión el problema sino el ejército colegiado de pusilánimes que atormentaba a mi Comunidad gratuitamente. “Comunidad”, me dijeron, es “Comunidad de alguien”, como si el pueblo se comprara en ferias y subastas, como si se pudiera manipular, verbo  que administraron a capella todos juntos, como si Del Valle no hubiera crecido en conciencia con la guía de la sabiduría implacable de Luis Sánchez. “Nunca pediste entrevista”, me interrumpió explicando lo inexplicable, como si los papeles y los gritos no se hubieran escuchado por los cuatro puntos cardinales. Una salida infantil, tanto como la cita en Tránsito donde participó gente de la comunidad luego del famoso pedido. Siguió su peculiar análisis en un insólito voseo que me hizo recordar que los dirigentes populares no somos más que “chepibes” de cuarta a la sombra del César. También se sumó la Capellini al peloteo verbal del conventillo sin evidenciar que los tratábamos de Usted, Sra, Sr Intendente, porque habíamos decidido, hace mucho tiempo, no perder la Educación en ningún circo político. Numeré las organizaciones oficialistas sumando algunos alcahuetes que impedían el normal desenvolvimiento de la relación institucional (nunca iniciada). Expuse que el problema fue que, del contrato de palabra que realizaron con el obispo, nunca lo llevaron a papeles, es decir no lo legalizaron a la luz del respeto por ambas partes. “El problema es la burocracia entonces”, sentenció la Capellini como si en cada pasillo de ese municipio no hubiera que desvivirse por papeles pintados que no sirven para nada. Como si los impuestos se pagaran en forma de trueque o los pobres no esperaran horas para recibir un sello miserable. “Sí”, les dije. “Hasta entre los mejores amigos” para evitar los abusos y los desmanes, siempre es bueno tener papeles confirmantes, declamé con tono de maestro ciruela. Intenté explicar que el sistema de Derecho “todito” se maneja así y que me llamaba la atención la desaprensión con que manejaron el asunto, más a sabiendas de los conflictos en la base. A veces, sentí que hablábamos otro idioma. “quédate con el edificio”, sentenció el Intendente después de otros exabruptos previos. “Que te aproveche” continuó, como si el edificio fuera un trofeo de guerra. Mientras lo consolaban para que  la reunión no terminara así  y mientras yo miraba la puerta de salida,  deliró “no te la creas”, “no te creas un dirigente”, “que puedas dormir tranquilo” y otras frases propias del bar de Sofovich. Intenté responder a cada uno aunque no es fácil cuando la contienda es 3 contra 1 y cuando no había un hilo en la discusión. Pero, lo más tragicómico fue la palabra “300”. Yo no podía creer lo que estaba escuchando. No se trataba de la película. “¿300 espartanos?”, me pregunté  intentando seguir alguna coherencia. No. “Lo que pasa es que sacaste solo 300 votos”. No me dio tiempo a reírme. Intenté responder,  retrucar, alinearme en algún punto para no caer de semejante viaje espacial, pero no hubo caso. Colocarme como oposición política era la manera absurda de justificar la persecución e injerencia de los poderosos del lugar a una humilde Comunidad religiosa. Ya es una irregularidad, contrario a todo derecho eclesiástico, que el obispo y su sacerdote vayan a dar explicaciones al poder político pero en el dantesco vestíbulo del infierno todo es posible. 

Amigos, me ha tocado discutir con muchos sectores no afines, con la derecha emblemática, por cierto,en la Iglesia local la mayoría del pensamiento hegemónico es tal, con detractores de nuestra Teología, con militantes anti derechos humanos, con estudiantes de TFP y en una célebre reunión tuve que discutir en un panel con el ex tristemente célebre ultracatólico Michel Camdessus  quien llevó a 2/3 de la humanidad al desasosiego y desesperación. En todas esas discusiones pude siempre meter sangre  y adrenalina, como un juego de abalorios seguí las consignas de mis convicciones y me sentí respetado. Tengo que decirles que en este escenario, con estas personas, con la patoteada verbal y simbólica, sentí como muy pocas veces que la palabra no valía la pena. Es una barbaridad que me pase eso, es terrible que lo pueda sentir, es signo cuaresmal poder sacarse ese hollín depravado. Pero también es bueno saber que nada, absolutamente nada me atrae de ese universo hostil, des-graciado y bárbaro del poder palaciego.